ESTADO DE CONSERVACIÓN RETABLO Y SILLERÍA

 

 

 

Estructuralmente el funcionamiento del entramado arquitectónico del retablo presenta un estado de conservación muy bueno. No se aprecian desviaciones en los planos, ni horizontal, ni vertical. Esto pone de manifiesto que la construcción del retablo se realizó con muy buenos materiales utilizados con maestría. Como suele ser habitual, debido a la dificultad de acceso y la falta de mantenimiento, la acumulación de polvo, cascotes, depósitos biológicos y suciedad son nota dominante en la trasera de la mazonería. Su policromía esta ejecutada con igual maestría. Alteraciones como levantamientos, pérdidas y desgastes se reparten de de forma heterógenea por la superficie. Lo más significativo era, sin lugar a dudas, la capa de suciedad integrada por polvo, humo graso y barnices envejecidos.

 

La sillería a nivel de soporte presenta daños relativos al uso (pequeñas faltas, arañazos, grafismos), readaptaciones del momento en el que se coloca en el presbiterio, y algunas pérdidas de material relacionadas con la presencia puntual de xilófagos.

 A nivel estético, el envejecimiento de los barnices, refrescado continuo de los mismos y ceras forman velos amarillentos y blanquecinos que, unidos a los velos/arañazos de los roces aportan una visión desordenada y turbia de los volúmenes tallados.

                 

                                                          

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