El criterio de intervención se justifica en las recomendaciones realizadas desde ámbitos internacionales, a través de las Cartas del Restauro y los documentos doctrinales de ICOMOS como: Principios para la preservación, restauración y conservación.
El objetivo fundamental de la intervención ha sido eliminar o minimizar los factores de alteración actuales y prevenir la aparición de otros nuevos, documentar y valorar el estado real de conservación del monumento y llevar a cabo intervenciones conservadoras mínimas. El retablo y los conjuntos escultóricos que configuran el bien, forman parte de la arquitectura que las alberga por lo que la intervención ha tenido en cuenta la forma en que se integran en el entorno arquitectónico y el espacio. En este caso las pinturas murales y el retablo se ejecutaron como una unidad ornamental única por lo que, en la intervención hemos tenido esto como eje vertebrador de la misma para decidir los niveles de limpieza, reintegración y aspecto de los acabados, asi como la iluminación definitiva de forma que el conjunto mantenga un aspecto homogéneo.